Cuando llego a la casa y tengo mucha hambre

¿No le pasa que a veces llega con tanta hambre a la casa después del trabajo y lo único que quiere es comer algo muy rico?

Me pasa todo el tiempo. Hoy fue uno de esos días en los que por salir tarde de mi casa o por flojera, no me preparo el desayuno y me quedo sin comer hasta la hora de almuerzo. Llegué a mi casa con muchas ganas de comer, y cuando me asomé a la puerta de mi bisabuela para preguntarle qué hay de almuerzo ella me dice que lentejas.
Lentejas. Lentejas. Lentejas.

Cuando era niña amaba las lentejas, me comía hasta dos raciones seguidas. En mi casa las preparan en un caldo bien sabroso, con zapallo, papas y carne.

No entiendo en qué momento dejaron de gustarme. Dicen que cuando uno come mucho de una cosa, después eso le harta. Tal vez me pasó eso, porque ahora no soporto las lentejas. Y no es que tenga algo en contra de las legumbres. Los garbanzos me encantan, y la crema de porotos es maravillosa, pero las lentejas tienen algo que me disgusta.

Lo peor de la situación es que en casa aún no se hacen las compras del mes, por lo que no había nada más para comer. Salí apresurada a comprar, y ahora le contaré cómo preparar un plato súper sencillo, económico, y bien llenador: fideos con salsa.

Sí, no es nada del otro mundo. Les recomiendo usar capellini, pero cualquier tipo de pasta está bien cuando uno tiene hambre. La salsa la preparo con salchichas, si a usted no le gustan los embutidos y prefiere algo más sano, le recomiendo el atún, aunque a éste yo le agregaría un poquito de cebolla. Uso también soya y orégano, los que agregó a las salchichas mientras estas se fríen en el sartén para darle ese olor rico que te abre el apetito.

El resultado es sabroso y deja satisfecho a cualquiera.

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Bon appetit.