Estoy a prueba

Estoy a prueba.

Soy esa persona, no, mejor dicho, soy esa mujer que se mira en el espejo y casi nunca está conforme con su reflejo. Soy esa mujer que no usa jeans porque no soporta el rollito que le forman, la que evita a toda costa las prendas ceñidas al cuerpo para que no se noten los rollitos, la que termina usando siempre los mismos atuendos porque lo demás en mi closet no disimula tan bien los defectos de mi cuerpo.

Mis defectos.

Nunca he estado orgullosa de sentirme de esta manera. Me siento mezquina conmigo misma. Pero he decidido cambiar todo eso que no me gusta de mí, y una de esas cosas es mi figura. Quiero agradarme, y por sobre todo, quiero que la ropa que tengo deje de apretarme.

Nunca seré delgada y no quiero serlo. Mi complexión es normal, no luzco ni delgada ni gorda. Para ser delgada debiese comer para ser delgada. Yo amo comer, me hace feliz., pero admito que como descuidadamente, y que eso me ha pasado la cuenta no sólo en cómo se ve mi cuerpo, sino también en cómo lo siento por dentro. Soy esa mujer que siempre está hinchada porque come cosas que debería omitir y las como en exceso.

Necesito moderación en mi vida. Necesito comer sin sentirme mal después al verme al espejo, porque comer me gusta y no quiero restringirlo para siempre sólo para verme bien.

Acudí a una nutricionista y ahora mismo estoy bajo un régimen un tanto severo. Me ha pesado en una pesa electrónica que ha calculado muchas cosas sobre mi organismo con tan sólo sentir la planta de mis pies. Wow. Acudí a ella por recomendación de una compañera de trabajo, he visto los resultados en ella y también he visto el trabajo y el esfuerzo que hay que poner de parte de uno. Estoy dispuesta a ello.

La nutri me ha dicho que tengo sobrepeso medio. Peso 71 kilos y debería pesar entre 54 a 65 kilos de acuerdo a mi estatura y edad. Siento que la diferencia es mucha.

Siempre he sabido que estoy en sobrepeso. Y siempre me he sentido mal en secreto. De vez en cuando tomé medidas. Por un tiempo cuidé las calorías diarias que consumía (un trabajo realmente concienzudo) y salía a correr dos o tres veces por semana. Me funcionó, porque me sentía bien por fuera y por dentro. Y me veía bien. Pero este verano comí pichanga muy seguido, y al final me pasó la cuenta: la ropa comenzó a incomodarme de nuevo.

Decidí que necesitaba ayuda, por eso me encomendé a esta nutri, con mucha fe. No voy a cuestionar mucho la dieta que me ha dado, porque quiero confiar en sus conocimientos como profesional. Ha pasado una semana desde que comencé y me siento bien a nivel físico. A nivel mental, me siento un poco angustiada. Es que me está costando porque ya estoy harta de comer lo mismo todos los días. Siento que ya aborrezco el tomate y extraño el pan más que a cualquier cosa. Mi problema es que muchas de las cosas que puedo comer, no me gustan.

Los primeros días del régimen fueron fáciles, porque estaba trabajando. En el colegio en más fácil porque estoy siempre muy ocupada. En casa en más difícil porque cuando no tengo nada que hacer, quiero comer.

La nutri pone imanes en la oreja, se llama auriculoterapia. Se supone que deben ayudarme con mis ansias de comer. Ayer se me ha caído uno y hoy probé un trozo de una galleta bañada en choco y rellena con crema. Estuvo deliciosa.

El desayuno es el mejor momento del día, porque puedo comer pan. Un pita integral nada más, y una taza de té con sucralosa. Puedo acompañar el pan con lo que sea que aparezca en la lista de alimentos permitidos que me dio. Es un momento divino porque es la única masa que tengo permitida. ❤

Espero que cuando terminen las dos semanas, pueda comer más cosas. Como yougurt, que lo tengo prohibido. Extraño las cosas dulces, y, aunque me cueste creerlo, extraño la leche. Yo siempre he sido enemiga de los lácteos.

He comido bocaditos pequeños de cosas que me gustan, y no me siento culpable, por más que la nutri me haya dicho que si comía, aunque fuese lo mínimo, de cualquier cosa que no estuviera en la lista que ella me dio, ese daría cuenta. No es subestime sus palabras. Más que bajar milagrosamente de peso, busco probar estilos alimenticios. Y bueno, este régimen estricto ha traído algo bueno. Debo haber perdido un kilo ya, lo noto en el ancho de mi cintura.

Me atreveré a volver al ejercicio cuando ya terminen las dos semanas. Seguiré las instrucciones que me de la nutri porque quiero ser diferente. Y pondré mi esfuerzo y corazón en superar esta prueba.

¡Ánimo para mí!

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